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Opinión

¡Santana: como cuida el medio ambiente…!

Este texto describe la evolución del cultivo de la caña —desde sus variedades y prácticas tradicionales hasta las técnicas actuales— y sus impactos ambientales, resaltando la importancia de un manejo responsable que fomente valores de cuidado, sostenibilidad y compromiso con la naturaleza desde el ámbito escolar.

Por: Danna Valeria Carrillo López y Karol Sofía Fajardo Abaunza (Grado: 11°A)

EL cultivo de la caña ha sido una actividad importante que ha cambiado con el paso del tiempo. Antes se cultivaban variedades de cañas criollas, como la morada, blanca y rayada; actualmente, se cultivan variedades como pierna bella, vence finca y de col.


Para mejorar los cultivos, se han utilizado prácticas tradicionales y actuales. Entre las tradicionales se encuentra dejar los residuos del deshoje sobre el suelo para conservar la humedad y evitar las malezas. En la actualidad, se implementan prácticas como el control biológico de plagas y el uso de compost elaborado con cachaza y cenizas. Además, la tecnología ha generado cambios en el proceso de producción, pasando de la tracción animal, como las mulas de carga, al uso de motores eléctricos o diésel en los molinos, así como de hornillas más eficientes y empaques más tecnificados.


Para obtener un buen cultivo, es necesario seleccionar adecuadamente la semilla. En este caso, corresponde a tallos jóvenes, preferiblemente cogollos o tercios superiores, que deben ser gruesos, fuertes y contar con buenas condiciones de higiene.

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